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INTRODUCCIÓN
Las
necesidades energéticas de los caballos de alto rendimiento
deportivo pueden doblar a las necesidades del caballo en reposo,
sin embargo las raciones muy ricas en cereales suponen un
riesgo sanitario (cólico, infosura, tying-up) para
el caballo debido a su limitada capacidad digestiva y metabólica
para asimilarlos. Por ello los aceites y grasas se han venido
introduciendo en las dietas de caballo deportivo desde los
años 80. Varios estudios han sido diseñados
desde entonces para evaluar los efectos de la inclusión
de grasa en la digestibilidad de la dieta, la salud de los
animales y el efecto sobre el rendimiento deportivo.
Actualmente
existen los conocimientos científicos suficientes que
permiten a los nutricionistas de caballos recomendar la introducción
de aceites en las raciones de caballos de alto rendimiento
para mejorar la salud y el rendimiento deportivo de los caballos.
RACIONES
SUPLEMENTADAS CON GRASA
Las
raciones de caballos sin grasa añadida tienen entre
2.5-3 % de grasa total (6-8 % de la Energía digestible
aportada por la grasa). Los caballos son capaces de utilizar
hasta un 12 % de grasa en su dieta sin tener efectos negativos.
Añadiendo aceite a las raciones de los caballos se
suele alcanzar hasta un 8-12 % de grasa, que implica un aporte
del 18-25 % de energía digestible como tal.
Las
principales ventajas de la utilización de aceites en
la alimentación de los caballos de deportes son: el
aumento de la densidad energética de la ración
y la disminución del volumen de alimento necesario
para alimentar al caballo (Potter et al., 1992); la reducción
de la cantidad de hidratos de carbono solubles que reduce
el riesgo de problemas de fermentaciones anómalas en
el intestino grueso (cólicos, infosuras), el ahorro
de glucógeno del músculo, la disminución
del ácido láctico producido durante el esfuerzo
aeróbico (baja intensidad de trabajo) y por tanto retraso
en la aparición de la fatiga (Greiwe et al., 1989).
Sin
embargo para poder observar estos efectos beneficiosos, se
necesita un periodo de adaptación a las raciones altas
en grasa, que permite adaptar el sistema metabólico
a la utilización de la grasa .La adaptación
debe ser entre 5-11 semanas (Pagan et al., 2002, Dunnet et
al., 2002). Por tanto si se decide la utilización de
aceite en la alimentación de caballos de deporte la
ración alta en grasa debe ser introducida al principio
del periodo de entrenamiento del caballo y no cambiar la dieta
durante el entrenamiento.
METABOLISMO DEL CABALLO CON DIETAS ALTAS EN GRASA
La
adaptación metabólica a las dietas altas en
grasa implica el aumento de la producción de bilis
y lipasa pancreática que estimula la absorción
intestinal de grasa (Hyyppa 1999), aumenta el flujo sanguíneo
de acidos grasos (Huelen et al., 1999) sin alterar la concentración
de los mismos por lo que la movilización de ácidos
grasos corporales debe estar también incrementada.
La adaptación a dietas altas en grasa también
aumenta la capacidad oxidativa del músculo (Dunnett
et al., 2002) ya que aumenta la actividad de algunos enzimas
(carnitina palmitiltransferasa, citrato sintetasa) que son
altamente oxidativos (Huelen et al., 2001).
La
adaptación a dietas grasas afecta a la selección
del sustrato a utilizar durante el ejercicio, se observa una
mayor oxidación de lípidos con dietas grasas
y una reducción del uso total de hidratos de carbono
para la producción de energía durante el ejercicio
de baja intensidad (aeróbico), así una disminución
desde el 60 al 45 % en la contribución total a la producción
de energía por los hidratos de carbono ha sido descrita
por Pagan et al. (2002).
El
uso preferencial de los ácidos grasos para la producción
de energía durante el ejercicio aeróbico lleva
al efecto de ahorro de glucosa y a una menor acumulación
de lactato que puede prolongar el tiempo hasta la fatiga y
aumentar el potencial de “sprint” del caballo.
La adaptación a una dieta suplementada con grasa y
el entrenamiento físico del caballo modifican el metabolismo
energético en el mismo sentido trabajando sinergicamente
para aumentar el rendimiento.
EFFECTOS SOBRE EL RENDIMIENTO DEPORTIVO
En
caballos entrenados y bien adaptados a las dietas altas en
grasas la mayoría de trabajos desciben un aumento del
glucógeno muscular durante el reposo después
de una dieta suplementada con grasa (Meyers et al., 1989;
Harkings et al, 1992; Hughes et al., 1995).
El
mayor uso de los acidos grasos para la producción de
energía durante el trabajo poco intenso implica el
ahorro de glucógeno durante el esfuerzo submaximal
que implica un mayor glucógeno para el ejercicio más
intensivo.
El
efecto de las dietas suplementadas con grasa sobre la acumulación
de lactato ha sido más discutido, así en caballos
realizando esfuerzo sub-maximal se observa una menor concentración
de lactato (Meyers et al., 1989; Harkings et al, 1992; Hughes
et al., 1995; Sloet van Oldruitenborgh-Oosterbaan, 2002),
mientras que en caballos realizando esfuerzos muy intensos,
no se observa modificación o se observa un aumento
en el nivel de lactato, durante repetidos “sprints”
(Taylor et al., 1995; Kronfeld et al., 1994).
Estos
resultados sugieren que la glucolisis es estimulada durante
el trabajo intenso (anaeróbico), lo que podría
aumentar la capacidad de esfuerzo y que se ve disminuida durante
el trabajo ligero (aeróbico) (Kronfed et al., 2001).
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